Ambos sabemos que lo que deseamos no se puede, o no se debe.
Ser cuñados hace que saciar nuestra calentura y correr el riesgo de ser descubiertos es un gran problema familiar, será eso que nos atrae?
Cuando mi esposa te presentó como la esposa de su hermano no vi nada atractivo en vos, lo tengo q reconocer, una morocha flaca sin nada que llame la atención, sin embargo, la buena onda q pegamos, la confianza, la complicidad para hablar y criticar a los demás de la familia nos fue uniendo.
Vos hiciste tu parte también, quizás pasearte en malla con la colita entangada el día del cumpleaños de tu esposo en tú casa no fue solo porque hacía calor, casi todas las mujeres que había se metieron a la piscina sin embargo cuando salían se ponían algo por arriba para no andar mostrando el culo así como vos. Hasta tú esposo te lo dijo por lo bajo en un momento, solo yo lo pude escuchar “Cecí, porqué no te pones algo” vos miraste y seguiste como si nada.
Ahora pienso, habrán sido esas miradas cómplices cuando la amiga de tú marido se hacía notar mostrado esos tremendos escotes, vos me mirabas cómplice como diciendo “espero que no seas como el pajero de mi marido que se pone bobo con las tetas de la gorda”. Si bien a mí me gustaban también las tetas de la gorda, nunca las cambiaría por las delicadas y chiquitas tuyas, vos y esa pequeña cintura con la cola de tamaño justo hacen q imaginarte desnuda ya sea un espectáculo en sí mismo.
Tengo q confesarte que el día que jugando con tu hija en tú casa me caí a la piscina de bermudas y remera, que vos rápidamente fuiste a buscar algo de ropa de tú marido para que me cambiara, no fue sin querer que cuando me golpeaste la puerta del baño para darme la ropa hice todo lo posible para q me veas en bolas… sé que miraste, pero la vergüenza hizo que te controlaras, yo te hubiera metido para adentro del baño.
Y eso que aún no había pasada lo de la piscina en el cumpleaños de tú hija… vos ni cuenta te diste, pero yo sí, y creo que mi esposa también. Ese día q te metiste a la piscina con mi hijo en brazos, yo me quedé en el borde parado por si necesitabas ayuda para entrar o salir y lo pude ver todo… tus pequeñas tetas dejan que entre agua entre el pezón y el traje de baño así que este se separó y dejó muy expuestos tus hermosos y oscuros pezones… ay dios pensé!
Son totalmente diferentes a los de mi esposa y de un tipo que nunca tu me a mi alcance, son chiquitos, oscuros y con la parte del pezón bien dura y hacia adelante, primero fue uno que vi y a los pocos minutos como mis ojos no podían salir de ahí te paso lo mismo del otro lado y vi el otro.
Llámame pajero pero no pude contenerme… le pedí a mi esposa que te ayudara con nuestro hijo y me fui al baño a masturbarme, cuando tú esposo golpeó la puerta para ver si estaba ocupado el baño, justo en ese momento estaba descargando toda la leche pensando en tus tetas.
Después de ese día nada hace q me saque de la cabeza tener tú cuerpo desnudo para disfrutarlo todo, hasta el último centímetro, ya sé que tenemos más de 40 años y ambos una familia hermosa, pero yo no puedo vivir más con esto.
Les contaré la siguiente parte pronto.
Comentarios a nicovariopinto@gmail.com
Ser cuñados hace que saciar nuestra calentura y correr el riesgo de ser descubiertos es un gran problema familiar, será eso que nos atrae?
Cuando mi esposa te presentó como la esposa de su hermano no vi nada atractivo en vos, lo tengo q reconocer, una morocha flaca sin nada que llame la atención, sin embargo, la buena onda q pegamos, la confianza, la complicidad para hablar y criticar a los demás de la familia nos fue uniendo.
Vos hiciste tu parte también, quizás pasearte en malla con la colita entangada el día del cumpleaños de tu esposo en tú casa no fue solo porque hacía calor, casi todas las mujeres que había se metieron a la piscina sin embargo cuando salían se ponían algo por arriba para no andar mostrando el culo así como vos. Hasta tú esposo te lo dijo por lo bajo en un momento, solo yo lo pude escuchar “Cecí, porqué no te pones algo” vos miraste y seguiste como si nada.
Ahora pienso, habrán sido esas miradas cómplices cuando la amiga de tú marido se hacía notar mostrado esos tremendos escotes, vos me mirabas cómplice como diciendo “espero que no seas como el pajero de mi marido que se pone bobo con las tetas de la gorda”. Si bien a mí me gustaban también las tetas de la gorda, nunca las cambiaría por las delicadas y chiquitas tuyas, vos y esa pequeña cintura con la cola de tamaño justo hacen q imaginarte desnuda ya sea un espectáculo en sí mismo.
Tengo q confesarte que el día que jugando con tu hija en tú casa me caí a la piscina de bermudas y remera, que vos rápidamente fuiste a buscar algo de ropa de tú marido para que me cambiara, no fue sin querer que cuando me golpeaste la puerta del baño para darme la ropa hice todo lo posible para q me veas en bolas… sé que miraste, pero la vergüenza hizo que te controlaras, yo te hubiera metido para adentro del baño.
Y eso que aún no había pasada lo de la piscina en el cumpleaños de tú hija… vos ni cuenta te diste, pero yo sí, y creo que mi esposa también. Ese día q te metiste a la piscina con mi hijo en brazos, yo me quedé en el borde parado por si necesitabas ayuda para entrar o salir y lo pude ver todo… tus pequeñas tetas dejan que entre agua entre el pezón y el traje de baño así que este se separó y dejó muy expuestos tus hermosos y oscuros pezones… ay dios pensé!
Son totalmente diferentes a los de mi esposa y de un tipo que nunca tu me a mi alcance, son chiquitos, oscuros y con la parte del pezón bien dura y hacia adelante, primero fue uno que vi y a los pocos minutos como mis ojos no podían salir de ahí te paso lo mismo del otro lado y vi el otro.
Llámame pajero pero no pude contenerme… le pedí a mi esposa que te ayudara con nuestro hijo y me fui al baño a masturbarme, cuando tú esposo golpeó la puerta para ver si estaba ocupado el baño, justo en ese momento estaba descargando toda la leche pensando en tus tetas.
Después de ese día nada hace q me saque de la cabeza tener tú cuerpo desnudo para disfrutarlo todo, hasta el último centímetro, ya sé que tenemos más de 40 años y ambos una familia hermosa, pero yo no puedo vivir más con esto.
Les contaré la siguiente parte pronto.
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4 comentarios - Confesión a mi cuñada (esposa de mi cuñado)
La historia ya avanzó, solo resta pasarlo a texto.